Hola. ¿Qué tal estáis? A diferencia de otras entradas, empezaré
diciendo que esto no es ninguna conversación con nadie en concreto. Y que me
estoy dirigiendo al público en general, o a quien la presente viere y entendiere. De esta forma me descargaré un poco de la tensión que se vive en casa...
En fin, hoy quería hablaros de la
exclusión social que es de lo que ha versado la última presentación de Isabel,
Nerea y Sonia que, con su buen trabajo, nos han hecho reflexionar el pasado
martes en clase. Ellas han tratado el tema a través de dos ejes fundamentales
la educación social y la exclusión. Nuestras compañeras en una de
las diapositivas han dado a conocer los ámbitos sociales en los que se genera
la exclusión y entre ellos estaba el formativo. Y en eso incide Juan Carlos
Solano Lucas en el Capítulo “La Exclusión Social a través de la desigualdad de
Oportunidades Educativas”
Este
último tema es de gran interés para los educadores sociales ya que, a
diferencia de otros grupos profesionales, es precisamente en el plano formativo
donde se desenvuelve la acción educadora y en el que llevan a cabo su
intervención con las clases excluidas o en riesgo de exclusión. Pero no sólo en
la dimensión transformadora de la realidad, sino desde las
propias aulas de las instituciones educativas de enseñanza obligatoria.
…¿Os estaréis preguntando dónde está Blas, no? Pues he de decir que NO
LO SÉ, NI ME IMPORTA. No sé si estará escondido debajo del sofá o estará entre
los libros del desván o si se ha vuelto invisible. El caso es que últimamente está
muy raro. No obedece y lo veo un tanto desafiante… El otro día fui a rascarle
la barriguita y me miró de una manera como si quisiera darme un bocado. ¡Ay, si
ya es difícil la convivencia entre los de tu especie!…
Me
apetece traer aquí la importancia de la educación social en las propias
escuelas porque se ha evidenciado fehacientemente un componente que interviene en
el fracaso escolar: la pertenencia a clases desfavorecidas y excluidas. Y esto se nota más cuanto mayor es el tipo de estudios. De esta
forma se cierra así la ecuación en un círculo vicioso, ya que la educación es directamente proporcional a más posibilidades de empleabilidad y de
progreso.
Los centros educativos no deben estar al
margen de las circunstancias, ya que en ellos, se ven reflejadas todas las
injusticias sociales del medio en el que se inscriben: desempleo, pobreza,
drogas, violencia de género. En este contexto la escuela se convierte en el
escenario donde se encuentran realidades sociales y personales diversas, La
institución escolar tiene que ahondar en el mundo donde el alumno o alumna se
desenvuelve, y el Educador/a Social es la figura clave para romper la barrera
existente entre la escuela y la familia y el entorno social de su pertenencia.
Al educador/a siempre se le ha
reservado otros ámbitos fuera del escolar, aunque según palabras de García
Llamas, el papel que ha tenido y tiene hoy día la Pedagogía Social es
innegable, a pesar de que, desde las instancias “habituales” de la Pedagogía
Escolar, no ha sido suficientemente considerada o ha sido subsumida en lo que,
con claro sesgo ideológico, se ha mal llamado educación “no formal”.
Asimismo considera que la educación en general, y también la educación escolar, van a
tener que reformularse y volverse a conceptuar en términos de educación a lo
largo de la vida y en el ámbito de toda la sociedad. Ha de volver a lo social,
reinventarse como una educación social en la que los objetivos de integración y
convivencia sean determinantes y en donde la “escuela” –en este proceso de
transformación– sea una instancia más de ese continuum educativo que abarca
toda la vida de los hombres y mujeres en la comunidad y no como algo separado y
segregado de ésta. (Pedagogía Social y Pedagogía Escolar Esteban Ortega, J.) También afirma que podría entenderse de la educación social,
por un lado, como dinamización o activación de las condiciones educativas de
la cultura, y de la vida social y sus individuos; y, por otro, prevención, compensación
y reconducción socioeducativa de la dificultad, la exclusión o el conflicto
social.
Ayer tuvimos otra pequeña bronca, y ya me diréis si no es para
enfadarse… El día anterior me pedía que le diera de mi comida y le dije que
nones, ya tenía bastante con sus galletas saladas, pues le debió de sentar como
una patada porque ayer me encuentro que se había hecho pis dentro de mi zapato.
¡Ay que tener mala follá!… Eso no lo hizo ni cuando cachorro.
Ahora hay en casa un silencio sepulcral como si estuviésemos
haciendo ejercicios espirituales con voto de silencio. ¿dónde se habrá metido? No
se le oye ladrar, ni moverse, ni respirar…
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